Estados Unidos e Israel atacan Irán el 28 de febrero de 2026: qué pasó, por qué ocurrió y qué podría venir
CDMX — sábado 28 de febrero de 2026. La ofensiva militar de Estados Unidos contra Irán, realizada en coordinación con Israel según reportes internacionales, marcó una escalada de alto impacto en Medio Oriente. Los ataques detonaron represalias iraníes, reacciones diplomáticas divididas y efectos inmediatos en seguridad regional, aviación comercial y mercados energéticos.
Nota editorial: La información y cifras sobre daños y víctimas evolucionan durante el día. Este texto se centra en lo confirmable por coberturas de agencias y medios internacionales publicadas el 28 de febrero de 2026.
Qué pasó hoy: la secuencia principal del 28 de febrero
- EE. UU. ejecutó ataques contra objetivos en Irán, reportados como parte de una acción militar de gran escala.
- Israel participó o coordinó la ofensiva en el marco de una operación conjunta, según diversas coberturas.
- Irán respondió con represalias dirigidas contra Israel y contra posiciones o activos estadounidenses en la región, elevando el riesgo de una confrontación prolongada.
¿Por qué atacó Estados Unidos a Irán?
La justificación reportada en las coberturas se concentra en tres líneas argumentales. La relevancia de cada una depende de cómo evolucionen los hechos y qué evidencias públicas se hagan disponibles:
1) Contención de capacidades estratégicas iraníes
Washington presenta el ataque como un intento de reducir capacidades militares (misiles, infraestructura operativa y centros de mando) que, según su narrativa, habilitarían ataques contra aliados o activos estadounidenses en la región.
2) Presión sobre el programa nuclear
El segundo eje es el componente nuclear: frenar avances que EE. UU. e Israel describen como una amenaza de alto riesgo. En esta lectura, el uso de fuerza se enmarca como “preventivo” o “disuasivo”, dependiendo del vocero y del medio.
3) Señal política y disuasión regional
Más allá de lo militar, el ataque también funciona como mensaje: elevar el costo de futuras acciones iraníes, reforzar alineamientos y alterar cálculos estratégicos de Teherán y de sus aliados regionales.
El contexto que llevó a esta escalada
La ofensiva ocurre tras un periodo de tensión acumulada, caracterizado por:
- Disputas sobre el alcance del programa nuclear iraní y sus mecanismos de verificación.
- Incremento de fricciones regionales y ataques indirectos entre actores aliados, con impactos sobre rutas estratégicas.
- Advertencias públicas desde Israel sobre una amenaza “inminente” (según coberturas) y la búsqueda de respaldo operativo estadounidense.
Qué respondió Irán y por qué importa
La represalia iraní importa por dos motivos: amplía el teatro de conflicto y crea riesgos de errores de cálculo. Las coberturas del día reportan respuestas con misiles y drones, dirigidas tanto a Israel como a activos estadounidenses en la región.
En el corto plazo, el riesgo principal es la normalización de una dinámica de golpes y contragolpes que haga políticamente difícil desescalar, incluso si el costo civil y económico crece.
Impacto inmediato: aviación, energía y seguridad
Espacio aéreo y vuelos
Varias aerolíneas y países activaron ajustes operativos y restricciones por razones de seguridad, con desvíos y cancelaciones en rutas que cruzan el entorno regional.
Petróleo y mercados
El riesgo de disrupción en puntos logísticos estratégicos elevó la atención sobre el mercado energético. En escaladas como esta, el precio se mueve menos por “daño actual” y más por el riesgo percibido de interrupciones.
Seguridad interna
Los reportes también señalan incrementos de alertas y medidas preventivas en sedes diplomáticas y sitios sensibles, ante el temor de reacciones en terceros países o amenazas no convencionales.
Lo que todavía no está cerrado (y cambia la interpretación)
- Alcance real de los objetivos golpeados: qué instalaciones fueron afectadas y con qué daño verificable.
- Cadena de decisión: si hubo un disparador inmediato o si fue una decisión planificada con antelación.
- Respuesta futura: si Irán optará por nuevas rondas directas o por acciones indirectas mediante aliados.
- Vía diplomática: si la ONU u otros actores abren una ruta creíble de desescalada.
Conclusión
El 28 de febrero de 2026 queda marcado por una ofensiva de EE. UU. contra Irán, reportada como coordinada con Israel, y por la respuesta iraní. Más allá del intercambio inmediato, el punto central es el riesgo de expansión: cuando entran en juego activos estadounidenses en varios países y ataques sobre Israel, el margen de error se reduce y el costo de retroceder aumenta.
Las próximas 24–72 horas serán decisivas para saber si esto se convierte en una campaña sostenida, una escalada contenida o el inicio de un conflicto de mayor duración.

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